Cuando comenzó el año decidí comenzar a leer La Biblia nuevamente. Comenzé por Génesis y vi lo mentiroso que resultó ser Abraham "el padre de la fe". En Gen 12:13 establece que cuando entró a Egipto (como Sara era hermosa) le pide que mienta y diga que es su hermana "PARA QUE ME VAYA BIEN" Que chévere.
Mintió para protejer su vida. Mintió por miedo al rechazo de los hombres. Sacó provecho de la mentira pues se lucró con bienes materiales. Bienes que dicho sea de paso no devolvió cuando lo descubrieron y expulsaron de Egipto. Sin pasar por alto que su mentira trajo juicio a la casa del faraón.
Esto no se queda así. En Gen. 20 lo hace de nuevo (no aprendió la lección) y de la misma manera. Miente a Abimelec rey de los filisteos y tuvo problemas y se arrepintió nuevamente.
La mentira sigue dando fruto. Cuarenta años despues su hijo Isaac va a la tierra de los filisteos y le miente al faraón con la misma mentira y los mismos propósitos y con las mismas consecuensias. (Gen. 26)
Isaac recoge el fruto de mentir pues uno de sus hijos, Jacob, enseñado por su madre, la compinche de Isaac en la mentira al faraón le animó a mentir y engañar a su propio papá y a su hermano Essaú.(Gen. 27).
Jacob tiene doce hijos y estos le mienten diciéndole que una bestia había matado a José su amado hijo,(Gen. 37:32). Esta mentira trae gran dolor.
Como si esto fuera poco, Raquel, la otra esposa de Jacob, mintio a su propio padre Labán en el asunto del robo de los ídolos.
De hecho, la mentira corrió en la familia. Generación tras generación se practicó ese deporte.
No hay mentiras chiquitas o grandes. Mentir es mentir. Las consecuencias siempre son malas aunque en el momento nos saquen del paso.
¿Que puedes añadir a esto?
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